
Ilustración para el relato "El gato"
2010
SUGIERO..
Sugiero gravitar
erguida
sin la ayuda
de un sostén anatómico
de vértebras
músculos
apófisis
aponeurosis
isósceles
intersección
malditos dibujos
que no me interese dominar
ni luchar, ni hallar.
Hablaré para solo distraer el tiempo
caminaré sin pelvis, me arrimaré quieta
y, seré visitada?
Mi traje será silencio, o palabras vanas
Y, aunque visible, ya no seré jamás una intrusa.
A mi alrededor, habrá un vacío cómodo, sembrado de moléculas, que flotan, como islas
como polvo suspendido que se acerca y pregunta
(puedo contestar o hacerme la muerta).
ELVIRA FERNANDEZ
HURGAR / la herida
Se mira la herida.
Tropezó en los adoquines y ahora su rodilla es una costra, un trozo de piel sin piel, con una textura inmunda, marrón y a veces roja. Una isla de carne dura y muerta, alojada en un lugar llamado rótula.
Una herida seca que ya no soporta; porque no es capaz de olvidarse de ella, de no mirar, de dejar sin más que se cure sola. Por eso aprovecha para tirar de esta arista. De este pellejo podrido que se suelta. Lo levanta con la yema porque no tiene uñas, y un hexágono de costra se despega. Aparece la herida, cruda y blanquecina; y es como abrir la grieta de una pared ya rota. Cuando el escombro que desprendes es escaso y sucio; y contiene más arena que otra cosa. Y entonces hay que volver a intentarlo, porque ya ha comenzado el juego incauto.
Buscar otro contorno que sirva de palanca, otra escama levantada donde un dedo se apoya y escarba. Arrancar la piel limpiamente y que el trozo no se quiebre. No llegar hasta donde haya sangre, o esa carne rosa y dolorosa, que pica, escuece y nos tienta a hurgar más hondo.